Volca tráiler de Cruz Azul cargado de cemento

Volca tráiler de Cruz Azul cargado de cemento
>> Vecinos del lugar se llevaron el cemento en costales
>> Perdida millonaria, de 64 toneladas de cemento la empresa sólo recuperó aproximadamente un 5 por ciento
Alexi Espinoza
Zimatlán de Álvarez, Oax.- Un tráiler de doble remolque cargado con 64 toneladas de cemento Cruz Azul, al parecer propiedad de la empresa, volcó ayer a las 6 de la mañana en la carretera federal 270, tramo Huatulco-Santiago Astata, en la curva que pasa de la comunidad de Zimatlán de Álvarez.
Casi en su totalidad los costales de cemento Cruz Azul se vieron afectados, por lo que la gente de la comunidad desde temprana hora, comenzaron a levantar el polvo en costales de maíz y harina, por lo que al llegar el representante de la empresa casi no encontró nada en el lugar, más que un grupo de habitantes molestos por la prohibición de llevarse el cemento, y al menos unos cien costales de cemento, algunos a la vista, otros más escondidos entre la maleza del lugar.
LOS HECHOS
De acuerdo al peritaje de la Policía Federal,  el accidente fue en el kilómetro 270 de la carretera Federal Tepic-Puente Talismán, tramo Huatulco-Santiago Astata, y pudo deberse al exceso de velocidad, que al pasar la curva le ganó el peso de la mercancía al tráiler, y el chofer José Santiago Bello, no pudo hacer nada por impedirlo, ya que llevaba doble remolque con 32 toneladas de cemento cada una, lo que provocó que la máquina fuera a estrellarse a un barranco de dos metros con un árbol, mientras que los dos remolques se volcaron a un costado de la carretera, rompiendo la mayoría de las bolsas de cemento, que traían en su interior.
Los daños por perdida ascienden a varios miles de pesos, ya que el cargamento era de 64 toneladas, tomando en cuenta que la tonelada tiene 20 sacos de 50 kilogramos, y el precio es de alrededor de 100 pesos por saco, además que el tráiler quedó en malas condiciones por la parte frontal, mientras que los remolques también quedaron en mal estado, alguno con la llanta desprendida del rin, además que un aditamento que lleva como base el remolque se le desprendió.
LA CARGA NO ESTABA ASEGURADA
El tráiler y la mercancía estuvieron desde las 6 de la mañana tirados sobre el asfalto fresco de la curva llena de vegetación del tramo de la carretera Zimatlán-Huatulco, desde unos metros antes de llegar al lugar, el olor a cemento fresco se podía percibir en el aire, era un olor agradable a pesar de todo, nada que ver con la impresión que se lleva el espectador al llegar al lugar del accidente.
Al llegar a la curva, el tráiler en la zanja, un remolque tirado y a un costado del cientos de bolsas de papel de lo que en su momento fueron costales de cemento Cruz Azul, al menos cuarenta personas bañadas en cemento gris, levantando el polvo con jícaras, trastes e incluso recogedores, las manos, cabeza, cuerpo, ropa, pies, en su totalidad llenos de cemento.
Y al fondo un desesperado representante de la empresa tratando de evitar que se llevaran los costales de cemento, pues aseguraba que la carga no estaba asegurada y tenía que recuperar lo que pudiera, sin embargo lo que quedaba sobre esa carretera no era ni el 5 por ciento del total de la mercancía que se había caído en el lugar.
Y es que eran cerca de las once de la mañana y ya hacía mucho tiempo que la gente había empezado a llevarse los bultos de cemento a su casa. Y es que mientras la gente a esa hora ya estaba organizada, cada quien había apartado sus bultos, contratado su carro para llevar la carga, el representante de la empresa llego al lugar sin tener donde llevar o resguardar el producto en buen estado, por lo que mientras el discutía con un grupo otros aprovechaban a saquear lo que podían.
LA RAPIÑA
Pudiera ser que el representante no fuera preparado a lo que iba, pero a las 11 de la mañana, con cinco horas de trabajo la gente de Zimatlán ya estaba organizada, cada quien levantaba lo que podía, llenaba sus costales, los guardaba en veredas llenas de vegetación al  pie del cerro para que no se los quitarán.
Al menos 4 veredas se podían apreciar en el lugar y en el interior decía la misma gente, “si entras vas a encontrar un montón de sacos en buen estado, que la gente que vino antes que nosotros ya apartó, nosotros ya no alcanzamos casi nada”.
El espectáculo era sorprendente, ahí no había edad, niños, jóvenes, adultos y ancianos, se esforzaban por levantar hasta el último puño de cemento de la tierra, para la hora que llego el representante, y discutía con un grupo de habitantes tratando de recuperar por lo menos los bultos que no se rompieron de cemento la gente aprovechaba a sus espaldas a llevarse más costales de harina y maíz llenos de cemento.
Y cuando no se daba cuenta, romper los costales de cemento bueno y pasarlos al costal para podérselos llevar, “no es justo, nosotros levantamos todo el cemento, lo embolsamos y ahora se lo quieren llevar, pues entonces que nos paguen nuestro trabajo”, señalaba la gente visiblemente molesta.
Mientras algunos presentes decían, es que la gente tiene necesidad, pero también abusan, porque les están dando lo que se rompió y levantaron pero deberían dejar que la empresa recupere sus sacos que quedaron en buen estado.
Un tanto molesto por la presencia de la cámara el representante se alejó con la gente, lejos de la lente, que lejos de perjudicar a la corresponsal que ya tenía todo documentado, se perjudico sólo, pues en ese momento rompieron unos sacos buenos y los vaciaron a los costales, llego una camioneta la llenaron y se fueron, más tarde llegaron más y así se fue el día, mientras a un costado las grúas maniobraban para voltear los remolques.
NO HAY FINAL FELIZ
En este accidente afortunadamente no hubo vidas que lamentar, pues el chofer salió ileso, la gente no quedo feliz pues no pudo llevarse hasta el último puño de cemento que hubo en el lugar, la empresa recupero a lo mucho una tonelada o tonelada y media de cemento y perdió alrededor de 62 toneladas, y el representante, aquel joven de cabello relamido, pulcro y casi vuelto loco con tantos reclamos, terminó sin camisa, bañado en sudor, lleno de cemento igual que los demás por cargar los bultos que rescató, y riéndose de todo lo que había tenido que pasar por recuperar unos cuantos bultos de cemento.
Tanto grueros, policías federales, representante, pobladores y la que esto escribe éramos casi estatuas vivientes, llenas de un polvo gris que sólo provocaba comezón en el cuerpo, algunos más, otros menos pero todos con polvo. Vale la pena señalar que el contacto con la piel del cemento por tanto tiempo puede causar algunas irritaciones, pero esto no importó a la gente que se llevo hasta 20 sacos a su casa,
El negocio fue para las camionetas de carga, que cobraron 200 pesos por viaje y llevaron a varias personas con sus bultos de cemento.
DIOS MIO NO ME DES, PONME DONDE HAY
Vale la pena señalar que la gente de Zimatlán al igual que muchos pueblos de la Costa, tienen muchas necesidades, sin embargo este mes les ha ido muy bien, pues se volcó un carro de cerveza y tuvieron cerveza, y hace dos días se volcó un camión llenó de pollos, y tampoco quedó uno que rescatar, ayer le toco al cemento, después quien sabe que será.
Finalmente hay que hacer hincapié que esa curva ha sido como podrán leer, muy peligrosa, y escenario de muchos accidentes debido a la falta de precaución, el exceso de velocidad, y la gente con necesidad.
(notioax)

>> Vecinos del lugar se llevaron el cemento en costales

>> Perdida millonaria, de 64 toneladas de cemento la empresa sólo recuperó aproximadamente un 5 por ciento

Alexi Espinoza/ Corresponsal

Huatulco, Oaxaca | Un tráiler de doble remolque cargado con 64 toneladas de cemento Cruz Azul, al parecer propiedad de la empresa, volcó ayer a las 6 de la mañana en la carretera federal 200, tramo Huatulco-Santiago Astata, en la curva que pasa de la comunidad de Zimatán.

Casi en su totalidad los costales de cemento Cruz Azul se vieron afectados, por lo que la gente de la comunidad desde temprana hora, comenzaron a levantar el polvo en costales de maíz y harina, por lo que al llegar el representante de la empresa casi no encontró nada en el lugar, más que un grupo de habitantes molestos por la prohibición de llevarse el cemento, y al menos unos cien costales de cemento, algunos a la vista, otros más escondidos entre la maleza del lugar.

LOS HECHOS

De acuerdo al peritaje de la Policía Federal,  el accidente fue en el kilómetro 270 de la carretera Federal Tepic-Puente Talismán, tramo Huatulco-Santiago Astata, y pudo deberse al exceso de velocidad, que al pasar la curva le ganó el peso de la mercancía al tráiler, y el chofer José Santiago Bello, no pudo hacer nada por impedirlo, ya que llevaba doble remolque con 32 toneladas de cemento cada una, lo que provocó que la máquina fuera a estrellarse a un barranco de dos metros con un árbol, mientras que los dos remolques se volcaron a un costado de la carretera, rompiendo la mayoría de las bolsas de cemento, que traían en su interior.

Los daños por perdida ascienden a varios miles de pesos, ya que el cargamento era de 64 toneladas, tomando en cuenta que la tonelada tiene 20 sacos de 50 kilogramos, y el precio es de alrededor de 100 pesos por saco, además que el tráiler quedó en malas condiciones por la parte frontal, mientras que los remolques también quedaron en mal estado, alguno con la llanta desprendida del rin, además que un aditamento que lleva como base el remolque se le desprendió.

LA CARGA NO ESTABA ASEGURADA

El tráiler y la mercancía estuvieron desde las 6 de la mañana tirados sobre el asfalto fresco de la curva llena de vegetación del tramo de la carretera Zimatán-Huatulco, desde unos metros antes de llegar al lugar, el olor a cemento fresco se podía percibir en el aire, era un olor agradable a pesar de todo, nada que ver con la impresión que se lleva el espectador al llegar al lugar del accidente.

Al llegar a la curva, el tráiler en la zanja, un remolque tirado y a un costado del cientos de bolsas de papel de lo que en su momento fueron costales de cemento Cruz Azul, al menos cuarenta personas bañadas en cemento gris, levantando el polvo con jícaras, trastes e incluso recogedores, las manos, cabeza, cuerpo, ropa, pies, en su totalidad llenos de cemento.

Y al fondo un desesperado representante de la empresa tratando de evitar que se llevaran los costales de cemento, pues aseguraba la carga no estaba asegurada y tenía que recuperar lo que pudiera, sin embargo lo que quedaba sobre esa carretera no era ni el 5 por ciento del total de la mercancía que se había caído en el lugar.

Y es que eran cerca de las once de la mañana y ya hacía mucho tiempo que la gente había empezado a llevarse los bultos de cemento a su casa. Y es que mientras la gente a esa hora ya estaba organizada, cada quien había apartado sus bultos, contratado su carro para llevar la carga, el representante de la empresa llego al lugar sin tener donde llevar o resguardar en producto en buen estado, por lo que mientras el discutía con un grupo otros aprovechaban a saquear lo que podían.

LA RAPIÑA

Pudiera ser que el representante no fuera preparado a lo que iba, pero a las 11 de la mañana, con cinco horas de trabajo la gente de Zimatán ya estaba organizada, cada quien levantaba lo que podía, llenaba sus costales, los guardaba en veredas llenas de vegetación al  pie del cerro para que no se los quitarán.

Al menos 4 veredas se podían apreciar en el lugar y en el interior decía la misma gente, “si entras vas a encontrar un montón de sacos en buen estado, que la gente que vino antes que nosotros ya apartó, nosotros ya no alcanzamos casi nada”.

El espectáculo era sorprendente, ahí no había edad, niños, jóvenes, adultos y ancianos, se esforzaban por levantar hasta el último puño de cemento de la tierra, para la hora que llego el representante, y discutía con un grupo de habitantes tratando de recuperar por lo menos los bultos que no se rompieron de cemento la gente aprovechaba a sus espaldas a llevarse más costales de harina y maíz llenos de cemento.

y cuando no se daba cuenta, romper los costales de cemento bueno y pasarlos al costal para podérselos llevar, “no es justo, nosotros levantamos todo el cemento, lo embolsamos y ahora se lo quieren llevar, pues entonces que nos paguen nuestro trabajo”, señalaba la gente visiblemente molesta.

Mientras algunos presentes decían, es que la gente tiene necesidad, pero también abusan, porque les están dando lo que se rompió y levantaron pero deberían dejar que la empresa recupere sus sacos que quedaron en buen estado.

Un tanto molesto por la presencia de la cámara el representante se alejó con la gente, lejos de la lente, que lejos de perjudicar a la corresponsal que ya tenía todo documentado, se perjudico sólo, pues en ese momento rompieron unos sacos buenos y los vaciaron a los costales, llego una camioneta la llenaron y se fueron, más tarde llegaron más y así se fue el día, mientras a un costado las grúas maniobraban para voltear los remolques.

NO HAY FINAL FELIZ

En este accidente afortunadamente no hubo vidas que lamentar, pues el chofer salió ileso, la gente no quedo feliz pues no pudo llevarse hasta el último puño de cemento que hubo en el lugar, la empresa recupero a lo mucho una tonelada o tonelada y media de cemento y perdió alrededor de 62 toneladas, y el representante, aquel joven de cabello relamido, pulcro y casi vuelto loco con tantos reclamos, terminó sin camisa, bañado en sudor, lleno de cemento igual que los demás por cargar los bultos que rescató, y riéndose de todo lo que había tenido que pasar por recuperar unos cuantos bultos de cemento.

Tanto gruyeros, policías federales, representante, pobladores y la que esto escribe éramos casi estatuas vivientes, llenas de un polvo gris que sólo provocaba comezón en el cuerpo, algunos más, otros menos pero todos con polvo. Vale la pena señalar que el contacto con la piel del cemento por tanto tiempo puede causar algunas irritaciones, pero esto no importó a la gente que se llevo hasta 20 sacos a su casa,

El negocio fue para las camionetas de carga, que cobraron 200 pesos por viaje y llevaron a varias personas con sus bultos de cemento.

DIOS MIO NO ME DES, PONME DONDE HAY

Vale la pena señalar que la gente de Zimatán al igual que muchos pueblos de la Costa, tienen muchas necesidades, sin embargo este mes les ha ido muy bien, pues en días pasados se volcó un carro de cerveza y tuvieron cervezas gratis, hace dos días se volcó un camión llenó de pollos y tampoco quedó uno que rescatara la empresa, ayer le toco al cemento, después quien sabe que será.

Finalmente hay que hacer hincapié que esa curva ha sido como podrán leer, muy peligrosa, y escenario de muchos accidentes debido a la falta de precaución, el exceso de velocidad, y la gente con necesidad.

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